1 ene. 2020

Los vinilos de Hamlet


Confirmado. Shakespeare puede ser esto y lo otro. No sé mucho más, pero es un buen comienzo para cortarse las manos con el cristal de sus palabras. El jueves estuve viendo el espectáculo del societaire de la Comédie Française, Loïc Corbery, en Ma Scène Nationale du Pays de Montbeliard. Título (Hamlet, à part) Shakespeare et autres… una delicia de inteligencia y un curso de teatro para el espectador. Hamlet puede ser una pantera negra en escena como Adrián Lester en el montaje de Brook, un témpano helado y febril como el Hamlet que actuó Bob Wilson o un estudiante poniendo sus vinilos favoritos en un cuarto imaginario cerca de la Sorbonne como en la propuesta de Corbery, o quizás sea la habitación de su juventud en Aviñón, donde se bañaba en teatro cuando ya de niño acudía al Festival. Puede ser esto y lo otro. Explica Brook que hay dos formas de llegar al espectador: a través de la belleza o a través del imaginario teatral.

"El teatro es el lugar de encuentro entre la imitación y un poder de transformación llamado imaginación, que carece de efecto si se queda en la mente. Tiene que impregnar el cuerpo. De repente cobró sentido una palabra aparentemente abstracta, “encarnación Hilos de Tiempo, Peter Brook

Aquí, Loïc, como en el coro de Enrique V, va creando un pacto con el espectador: yo sugiero, tú imaginas.

“Ah, quién tuviera una musa de fuego y con ella ascender
a los brillantes cielos de la imaginación” Coro Enrique V.

Un ejemplo: desde su escritorio, con el flexo de estudiante encendido, enseña la portada del diario francés Liberation, donde se anuncia la muerte del gran cómico Coluche. Lo arruga y el papel cobra la forma de una calavera y se lanza al monólogo de "Alas, poor Yorick!"

El espectáculo lo creó Corbery sólo, es un Singulis, que es la propuesta que Eric Ruf, administrador general de la Comédie Française, hace a sus actores y actrices para que creen un solo en escena pues “simul et singulis” es el lema de la casa, “singulares en el seno de un colectivo sin dejar de estar al servicio del mismo”  Intuí que Loïc Corbery ha disfrutado mucho eligiendo las músicas y jugando las palabras, a veces, montándolas por encima del volumen del tocadiscos. Entra el fantasma del padre y saca de la funda el Thriller de Michael Jackson. Lo material y lo místico en la MA de Montbeliard.

“(…) es el fantasma del padre de Hamlet, quien mueve los velos al comienzo de la gran obra, no es una broma, ni es un caballero teatral en armadura, ni tampoco una figura fársica. Es la visualización momentánea de las fuerzas invisibles que dominan la acción y una orden clara que Shakespeare da a los hombres de teatro para que despierten su imaginación y dejen inactiva su racionalidad” El Arte del Teatro E.Gordon Graig.

También suena El Padrino de Rota y el actor nos enseña la foto con Brando en la portada del disco: "C’est mon père", nos susurra. En ningún momento me molestaron música y texto juntos.   El de-Dum de-DUM de-DUM de-DUM de-DUM del pentámetro yámbico traducido al francés al compás de la música. A veces esta era el eco de las palabras, otras al revés, e incluso parecía un duo. La dificultad en Shakespeare radica en convertir sacos de palabras tan abstractos y llenos de filosofía en algo material. La música nos recuerda que el lenguaje conceptual solo no basta. Y crea las atmóferas adecuadas para que los fantasmas (“les revenants” en francés) hagan su aparición.

Están los muertos de la propia obra y los otros, los que acompañan al actor en este reto: fragmentos de la Máquina-Hamlet de Heiner Müller, viejos casettes con las voces de Patrice Chereau, Gerard Philippe, Sarah Bernhardt (“el teatro deja los personajes más bellos a los hombres”) o Thomas Ostermeier evocando las dificultades y las bondades de montar a Shakespeare. Representación y curso de teatro a la vez, deconstructing Hamlet pero Corbery no olvida el consejo de Brook de que hay que pensar las palabras “no como parte de un texto, sino pensarlas como parte de un ser humano, llevadas por el flujo de los acontecimientos”


El actor parte un vinilo en pedazos y se infringe un corte en la muñeca. Suena Supertramp, como si mi difunto hermano Carlos, a quien le encantaba este grupo, hubiera puesto la aguja del tocadiscos en el tema… Aquí el espectáculo consigue convocar a mis propios muertos. Hamlet se prepara a morir… muerto el padre, muere el hijo, para Vitez la familia era el campo mismo donde se producía la Historia.

“Y el resto es...”  (y el actor apagó el flexo de Hamlet. “Silencio”, así acaba la frase en Shakespeare)

Bravo.

de la web de Jorge Picó


26 ago. 2019

Un post de Jorge Picó sobre la palabra en escena


Para los griegos el teatro era logos que se contempla. Y era una de las tres patitas que sujetaba la mesa de la democracia.  Las otras dos eran el ágora donde se juntaba la asamblea de los demos y la akrópolis que proporcionaba el espacio sagrado (donde por cierto, no había ni promesa ni esperanza, la religión griega no es una religión revelada). Y en el Theatron se representaba la lógica (que no estaba extenta de un cierta ambiguedad donde se daban discursos dobles que combatían sin autodestruirse... ¡menuda lección política ahora Pablo y Pedro!) 

Pero... ¿cómo se contempla el logos, la palabra? ¿Qué era hablar en un escenario griego? Pues creo que lo mismo que es o debería ser ahora. Stanislavsky lo explicaba muy bien: hablar era y es hacer. Es tratar de infectar a la persona hacia quien diriges la atención. Es hablar de la boca al ojo. Uno habla al ojo del otro. Hablamos para que los otros vean. Por eso es tan necesario trabajar con imágenes internas para un actor o actriz, para infundir en el otro lo que vemos dentro de nosotros mismos. Cualquiera que haya pasado por un buena escuela de teatro entiende esto. Imágenes, imaginario interiormente sentido que fluye por dentro y proporciona vida y existencia a ese "aire semántico pronunciado a través del arco de los dientes" que son las palabras. Entonces cada imagen llevaba a una nueva significación, a una nueva captación del mundo, pues la griega era una sociedad capaz de cuestionarse sus propios fundamentos: "un cadáver entre los vivos" dice de sí el Filoctetes de Sófocles para decirnos que es un muerto social, alguien que "no disponía de ninguna mirada fraterna" Palabra sí, pero palabra pública, no privada. La palabra privada es la que está vuelta hacia el mundo propio. 

Recuerdo mucho cuando Jacques Lecoq nos decía: "juegas (actúas) en privado" La pública, la que pertenece al teatro, es la del mundo común. Cuando hablamos de "palabra transformadora en el escenario" nos referimos a esa que nos lleva desde lo privado hacia lo común y público, donde uno deja de ser el que era gracias a una transformación. Es la de los "despiertos" frente a los "durmientes" que hablaba Heráclito: "no debemos actuar y hablar como durmientes"  Abrid pues los párpados, esta es la invitación que hace el teatro, la de aprender a mirar, a contemplar lo real, para dejarse acariciar por él, para usarlo, si es preciso, y como dice el maestro Lledó: "sobre todo para entenderlo" 

Jorge Picó

@jorgepicopuch









13 may. 2019

Sauver les mots



Sauver les mots.  Photo Jorge Picó

Jorge Picó, director artístico de Ring de Teatro, estrenó el pasado viernes 10 de junio Sauver les mots en el Festival Parlemonde2 organizado por la Scène Nationale de Montbéliard, Francia.

"Quand j'étais petit, j'ai appris à l'école que certains pays étaient des "producteurs de pétrole", mais ce n'était pas vrai parce que le pétrole n'est pas produit, mais extrait. Peut-être qu'ils voulaient nous faire croire que les ressources naturelles étaient infinies. Nommer des choses, c'est créer des cadres mentaux car dans le choix des mots, nous jouons notre idéologie. Toute transformation culturelle affecte la manière dont nous utilisons les mots, notre façon de les concevoir socialement. Est-il possible de gagner cette bataille? Est-ce que l'apprentissage d'une nouvelle langue est une opportunité pour être séduit et mis en action' Quelles sont les mots à sauver? Le plus precieux? En s'appuyant sur l'oeuvre dd?Agnès de Lestrade et de Valéria Docampo: La grande fabrique des mots L'artiste espagnol Jorge Picó, les élèves du dispositif UPE2A et la classe de 4ême B du collège de Valentigney présenteront le fruit de leur travail au théâtre de Montbéliard pendant le Festival Parlemonde#2."




Foto Jorge Picó





7 may. 2019

Marina unplugged de Alfonso Amador y Jorge Picó





Dicen de Marina que es la extrema derecha con maquillaje, que es fascista, que es un peligro para la democracia. Ella no se defiende, sonríe. Si es la democracia lo que esta mujer acecha, entonces es cierto que aquella esté en peligro: causó tremendo revuelo a principios de año cuando junto a cientos de miles de seguidores en unos cuantos mítines en nuestro país. Marina no es su nombre real. Es un alias que ha escogido para hacer política. Un personaje. La persona real encarna a Marina ha conseguido, hasta la fecha, permanecer en el anonimato, aunque es cuestión de tiempo. Ella sabe que terminará por descubrirse su identidad, pero confía en que para entonces Marina ya sea una presencia definitiva. Meses después de aquellas presentaciones masivas regresa con una gira por las principales capitales del país. Presentaciones en teatros, salas de música, lugares más íntimos, más cercanos. Marina, unplugged.

Teatre Rialto, sábado 15 de junio a las 18 horas.

24 mar. 2019

Wanted: director artístico




Se busca director artístico y no necesariamente por concurso público. Quizás deberíamos decir: político busca artista para la ingrata empresa de intentar conciliar el orden social con el orden imaginario de los creadores. El Estado versus los artistas. El aparato coercitivo por excelencia frente a la comunidad unida en torno a un placer artístico libre de imposiciones, la creación. Se busca puente entre los dos, pero que sea también lupa, alquimista y geómetra de las emociones, a sabiendas de que será difícil imponer un modelo a gusto de ambas partes. ¿Bastará con un anuncio en la prensa convocando un concurso? Algunos teatros de prestigio, por ejemplo el Bush Theatre de Londres, no los convocan, les basta un CV, una carta de motivación (dos folios bastan) y una invitación: “nos gustaría conocerte.” Y escogen. La cosa viene de lejos. Ya en 1933 Paul Reynard, el primer ministro francés, afirmaba: “Un presupuesto, es un acto político” Y Jean Vilar, fundador del Festival de Avignon daba un paso adelante: “Un presupuesto es la cultura misma” Esta idea sigue resonando. El profesor de la Kingston University de Londres Peter Osborne recoge esta idea en su ensayo del 2006 Whoever speaks of culture speaks of administration as well (“Quien habla de cultura habla también de administración.”) ¿Va solamente de dineros el asunto? No crean. Soy de los que piensan que es más importante un impulso utópico inicial y un buen político que sepa reconocerlo. A partir de aquí conocerse, negociar y convencer. Y presupuestar las ideas. Esto hizo Jean Vilar con el doctor Pons, alcalde comunista de la ciudad de Avignon para fundar el Festival, ahora una de las piedras angulares del teatro europeo.

La validez de los concursos

A no ser que los concursos públicos sirvan a los políticos incapaces de reconocer proyectos henchidos de utopía para escudarse en “lo eligió un tribunal, y de prestigio” Mientras que a uno le gustaría conocer cuáles son los innegociables de un político y los valores y principios a defender a toda costa en un equipamiento público. Cuando dirigí el teatro municipal de Vilanova i la Geltrú en Barcelona me encantaba preguntar a mi política cuántas obras creía que eran necesarias. Así, cuantificado, igual que uno necesita saber el número de camas de hospital que nos hacen falta. Y cuando hablo de valores uno fundamental consiste en “situar a los que no tienen voz en primer plano” tal y como afirma Tarek Iskander, flamante director del Battersea Arts de Londres. Por ejemplo Marie-José Malis en el Théatre de la Commune de Auberviliers busca que su equipamiento sea una “escuela de actos” y el lugar de aprendizaje de la lengua francesa dando cancha a los inmigrantes y otros excluidos. Me parece un buen ejemplo de cómo los valores fundamentan un espacio, en este caso el valor de la hospitalidad.

En alguna reunión con políticos izquierda han defendido la transparencia como gran valor por el cual convocar estos concursos y no se fía de anteriores dedazos. Ya, pero… ¿dónde queda la elección del político que hable de su coraje al elegir? Obviamente estoy por la evaluación. Por eso creo que la gente de cultura nos podemos explicar en los plenos del ayuntamiento, en el parlamento. No entiendo por qué no se hace más, basta con invitarnos. ¿Qué buscarían juntos el político y el director artístico? Pues deberían alejarse del lirismo y de la buena voluntad de los consensos que nivelan hacia abajo y buscar juntos la confrontación de ideas en un ejercicio de autoridad que mire al bien común. ¿Y por dónde empezamos? Creo que por la programación, piedra angular de una ciudad. Todo se construye a través de ella. Es la que da sentido a los programas de formación que se crean alrededor. Es la que consigue que el público confíe en los espacios y no en las fotos del cartel de la entrada. Cuesta diez años crear confianza y pierdes al público en dos años. Si dirigir teatro es gestionar los bienes espirituales del autor, programar sería gestionar los del público. Que son los mismos que los de la ciudadanía. Una ciudadanía que en estos momentos experimenta una erosión de la visión colectiva de lo social y a quien básicamente se le proponen relatos donde lo que cuenta es la relación coste beneficio. A partir de aquí se pueden plantear varias fórmulas. Normalmente el director o directora programa de arriba abajo. Yo os traigo obras y vosotros venís a descubrirlas. Es una tarea a menudo solitaria. Pero hay otros esquemas de trabajo, más cooperativos y más horizontales, donde entidades, colectivos pueden tener voz y voto.

Consenso vs Crisis
Cuesta bastante explicarle a un político que el buen teatro no debe unir a la gente, sino dividirla. Solo así se manifiesta la complejidad de la vida y la historia. No es consenso lo que buscamos, sino pensar y entrar en crisis. Esto no va de programar el ocio de la gente, ni menos de pasatiempo, ni de una antología de obras memorables del pasado, o de curiosas novedades del presente, esto va de una comunidad que escucha una palabra que debe aceptar o rechazar. Hace falta mucha visión política y generosidad para escoger bien y que los cargos públicos artísticos se ocupen por personas en actitud de servicio hacia el bien común. Espero que estas líneas animen a la política a escoger con valentía y criterio.
Jorge Picó @jorgepicopuch
Artículo aparecido en el n.78 de Primavera de la revista Fiesta Cultura