2 abr. 2020

Tout finira bien, estreno aplazado





Hoy deberíamos estrenar en Danza Valencia 2020 pero estamos bien, es lo importante. Sé que Wilma Puentes y Christine Cloux se entrenan cada día desde su casa esperando a que acabe este confinamiento en el que estamos todos para parar la enfermedad. ¡Si pudiéramos comunicar más a la sociedad las horas de trabajo que hay detrás del oficio! Y estos días Juliane Petri no ha parado y nos ha diseñado un cartel, y un dossier para comunicar nuestro amor por la danza a través de este espectáculo. Óscar Roig ya tiene un primer pase grabado y cuando los estragos de este virus vayan pasando, le tocan de cerca, llegarán las primeras músicas. Y siguen las conversaciones con la Scène Nationale du Pays de Montbeliard que nos iba a acoger en residencia, haciendo honor a su legendaria hospitalidad artística. Maria José Mora desde casa cuidando la producción, Mingo Albir nuestro diseñador de luces y compañero fiel de Christine en sus creaciones con la maleta preparada para ir donde sea. Leo Santos y Jose Belda, tan importantes sus cuatros ojos para esta creación, rebosan sabiduría y oficio. Y Raúl Lago desde la Carme Teatre, me lo imagino trabajando online y esperando a sus artistas... de momento quedaros en casa, ya os avisaremos de la nueva fecha de estreno. Tout finira bien.... Todo acabará bien.
Texto presentación 
El tema del desdoblamiento en diferentes edades de un mismo personaje femenino, ha sido tratado en teatro con gran acierto para revisar y dar perspectiva a la propia vida. Estoy pensando en Tres mujeres altas de Edward Albee o en Albertina en cinco tiempos de Michel Tremblay. Y también en pintura, por ejemplo Edward Munch en su cuadro Mujer en tres etapas. Desconozco si la danza lo ha abordado alguna vez, aunque imagino que sí. En nuestro espectáculo es la propia bailarina, Christine Cloux, quien se desdobla en dos edades, 27 y 54, para provocar un diálogo de cuerpos femeninos. Explica Louise May Alcott-la autora de Mujercitas- que el debate es masculino, mientras que la conversación es femenina, aquí diálogo coreográfico, implicando escucha y mirada hacia la propia danza. Es nuestra intención que sea escuchado, visto y leído por el público como la declaración de amor de una bailarina hacia la disciplina a la que ha dedicado y sigue dedicando su vida. Conversación en movimiento atravesada por el tiempo, escultor de la danza que contemplamos. “Cuando bailo, no tengo edad” dice Christine Cloux celebrando la fiesta del instante y también la escritura sedimentada en el cuerpo a través de cada coreografía.
¿Hasta cuándo se prolongará esta conversación tan femenina con la propia danza? Y sobre todo… ¿Cómo acabará?
Tout finira bien…


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